CASO CLÍNICO
TRASTORNOS DEL LENGUAJE: TRASTORNO DE LA FLUIDEZ DE INICIO EN LA INFANCIA
(TARTAMUDEO)
Historial
clínico:
El paciente es
un niño de 3 años y 5 meses, es el mayor de dos hermanos, se encuentra cursando
primero de preescolar, sus padres trabajan como profesionistas, acude a
consulta remitido por la psicóloga de la escuela pues requiere una evaluación
por dificultades de fluidez en el habla que presenta el niño.
El niño no
presentó problemas prenatales ni posnatales en el desarrollo de hitos
evolutivos, no ha presentado ninguna enfermedad que sea relevante, existen
antecedentes de problemas de fluidez en el padre hasta la adolescencia que han
sido superados sin tratar. Inició su etapa escolar a los 12 meses sin presentar
ningún problema de adaptación. Al cumplir 3 años y un mes se cambió a otra
escuela, este cambio coincidió con el nacimiento de su hermana, en el nuevo
colegio el primer día de clases vomitó, esta conducta se replicó dentro del
salón de clases en otras tres ocasiones, los padres del paciente lo atribuyen a
que la disciplina en su nuevo colegio es más dura y el paciente presenta
problemas para integrarse socialmente. Posterior a estos cambios, el niño
comienza a tartamudear, sus padres observan que repite sílabas y tiene bloqueos
de esfuerzo con algún movimiento de ojos asociado. En el aula observan
repeticiones de silabas al inicio de las palabras y dificultades en el control
de la respiración, dentro del colegio presenta dificultades para adaptarse,
para comunicarse y para participar. Los papás del niño mencionan que su hijo es
un niño tímido y que presenta dificultades para relacionarse, es dependiente,
procura no separarse de sus padres y tiende a ser precavido y temeroso.
Socialmente le cuesta relacionarse con otros niños, los padres se describen
como poco activos socialmente y la madre menciona que se siente mal por no
prestarle más atención al paciente desde que nació su hija.
Diagnóstico:
Después de
realizada la evaluación, se valoraron los datos obtenidos, atendiendo factores
de riesgo en el niño y en el ambiente para el mantenimiento del trastorno de
fluidez. Se considero que la vulnerabilidad del paciente era alta para que
persistiera el tartamudeo, según los indicadores que aparecen en el niño, los
padres, la familia y el ambiente.
Se valoraron los
siguientes aspectos:
1. Porcentaje de
disfluencias alto (atípicas).
2. Tensión o
esfuerzo al hablar, movimientos asociados.
3. Empeoramiento
del problema desde su inicio.
4. Síntomas
somáticos en el niño en relación con distintas situaciones de estrés.
5. Baja
habilidad social e inhibición social.
6. Temperamento
sensible. Dificultad de adaptación a los cambios.
7. Preocupación
y ansiedad alta de los padres por el tartamudeo.
8.Antecedente
del padre de tartamudez.
Por lo que el
diagnóstico para el paciente según el DSM-V es: Trastorno de la fluidez de
inicio en la infancia (tartamudez).
Diagnóstico
diferencial:
Dado el
historial clínico y la evaluación del paciente, se descartó un Déficit
sensitivo, Disfluencias normales del habla, Efectos secundarios de alguna
medicación y Trastorno de la Tourette, ya que el paciente no cumple con los
criterios para ninguno de estos trastornos según los factores que presenta el
paciente en la evaluación y los criterios diagnósticos del DSM.
Evaluación:
Comenzó la
evaluación con la información que brindaron los padres, describiendo el
ambiente y las relaciones familiares en que el niño se desenvuelve, también, se
obtuvieron algunos datos de su desarrollo en diferentes áreas como: salud,
lenguaje, social, emocional. Posterior a esto se realizó una evaluación general
al niño, en lenguaje comprensivo y expresivo, fluidez y habilidades de
comunicación social por medio de la observación, algunas pruebas y grabaciones.
Se les pidió a los padres que completaran cuestionarios y registros en relación
a las dificultades de fluidez, características conductuales y emocionales del niño
y del ambiente, además se grabó la interacción de los padres con el niño y se
comunicó con el colegio para obtener información acerca de la conducta y las
dificultades del niño. Durante la primera sesión el niño no quiso separarse del
padre y tuvo que acompañarlo, durante la misma se mostró inhibido y la
comunicación con el terapeuta era escasa. En aspectos emocionales mostró signos
de ansiedad, que aumentaban cuando una persona nueva entraba a la sala o había
ruidos externos. De igual forma se observaron conductas de inhibición y temor
ante tareas que no conocía. Los resultados de la evaluación, indicaron que el
desarrollo cognitivo del paciente era medio-alto correspondiente a la edad de 4
años se utilizó la escala McCarthy. El paciente mostraba un nivel lingüístico
en su edad exceptuando un leve retraso en aspectos fonético-fonológicos, para
esto se utilizó un registro fonológico. Con respecto0 a la fluidez se
utilizaron las grabaciones del niño con el padre y el terapeuta y se encontró
un porcentaje de 30% para disfluencias y un 14% debidas a bloqueos en el inicio
de la emisión y en ocasiones eran acompañados de movimientos asociados.
Tratamiento
seleccionado:
Se realizó una
intervención con el niño y con los padres, con el centro escolar al que asistía,
se mantuvo comunicación vía telefónica para informar los avances del niño y se
les brindó orientación específica para favorecer la fluidez y mejorar su
seguridad y su relación social.
Se llevaron a
cabo sesiones semanales de 30 minutos, en las que el terapeuta adaptaba su
lenguaje a las dificultades de fluidez del niño, simplificándolo en todos los
niveles. Se le brindaba al niño un modelo de habla lentificada, alargada y con
entonación marcada para que pudiera imitarla. Para los bloqueos se utilizó el cuchicheo
y alargar el sonido, así como estrategias para hablar suave, se repitieron sus
disfluencias con lentitud y prolongando los sonidos para que el paciente
tuviera un modelo de como corregir sus dificultades. En las sesiones se
realizaban actividades que favorecieran el uso del lenguaje y los turnos de
habla fueran largos y el ritmo de las actividades fuera lento.
Con los padres
se realizaron sesiones quincenales de una hora en las que recibían
orientaciones sobre qué hacer ante el habla disfluente y la conducta del niño;
los objetivos de los padres se centraron en la realización de actividades como:
practicar diariamente, proporcionando estrategias para hablar fluido, aumentar
la autonomía y la confianza del niño, mejorar los recursos de interacción social,
registrar sus avances o dificultades en diarios de fluidez y de situaciones.
Evolución del
trastorno:
Desde los
primeros dos meses, los padres reconocieron que con las orientaciones habían
mejorado la fluidez y su percepción de la dificultad, lo cual resultó en una
menor preocupación por el habla, tanto en la mamá como en el papá. Se mostraron
cambios en la inhibición social y dependencia del niño y en sus habilidades
sociales, la conducta del niño fue variando poco a poco, comenzó a mostrarse
más comunicativo en casa y en la escuela y menos dependiente de los padres,
este cambio coincidió con una mejora en la fluidez. Después de 3 meses de una
fluidez adecuada, se empezaron a espaciar las sesiones a una vez cada quince
días y después una vez al mes. Posteriormente se pasó a una revisión cada tres
meses y una vez comprobada la estabilidad de los cambios, se controló cada 6
ese, se tuvo un último contacto por teléfono después de un año y se mantenían
los cambios tanto en la fluidez como en la conducta.
PROOCOLO DE
INTERVENCIÓN:
Se utilizará el
programa de modificación de la tartamudez en el tratamiento de la problemática
del paciente, se realizarán sesiones de 30 minutos una vez por semana durante 6
semanas, posterior a estas se realizará seguimiento para evaluar el
mantenimiento de los resultados.
Programa de
modificación de la tartamudez:
El objetivo de
este programa será enseñarle al niño a tartamudear de una forma más fácil y
sencilla la cual ha sido denominada Tartamudeo Sencillo, el cual se trabajará
mediante tres situaciones:
Repetir con
tartamudeo sencillo la palabra tartamudeada.
Utilizar
tartamudeo sencillo en el momento en el que comienza a producirse la
disfluencia.
Utilizar
tartamudeo sencillo cuando se anticipa que una disfluencia puede ocurrir.
Para que esto
pueda ocurrir, enseñaremos al paciente a tartamudear sin tensiones, para esto,
el paciente deberá aprender a querer tartamudear en lugar de evitarlo y deberá
aprender a controlar el tartamudeo en lugar de que lo controle a él.
Se trabajará en
dos etapas, la primera consistirá en aprender a tartamudear sin tensión durante
la cual el lenguaje no sonará tan natural, y la segunda en acercar más el
tartamudeo sencillo al lenguaje normal hasta que resulte natural.
Entonces, para
comenzar a trabajar el paciente deberá aprender alguna técnica de relajación y
respiración, para controlar la conducta. Posterior a esto se comenzará a
trabajar el tartamudeo sencillo, haciendo que el paciente prolongue la primera
silaba de la palabra hasta que pueda decirla sin tensión, para algunos sonidos
que no puedan alargarse como el de la letra p, d, c, etc., se deben pronunciar
lo más suave que sea posible.
Para ayudar al
tartamudeo sencillo, se realizarán las siguientes actividades:
Sustituir las
palabras que comiencen por el fonema con el que tiene dificultades.
Hacer que el
paciente identifique su evitación al tartamudeo.
Durante el
proceso se le enseñará a través de modelado a realizar ataques fonéticos
relajado, con movimiento suaves, transición entre sonidos y sin alargar unos
más que otros. Se deberá corregir cada vez que se realiza una tartamudez para
que el paciente de el modelo correcto (Torres, 2010).
CONCLUSIÓN:
Considero que la
tartamudez es uno de los problemas en el habla de los niños, más interesantes
debido al impedimento que tienen los niños para hablar de una forma fluida,
considero que para tratar la tartamudez es importante que el profesional que se
encargará de la intervención del problema este bien preparado y domine las
técnicas de intervención y sobre todo que esté preparado para trabajar con el
niño para brindarle la mejor atención durante el proceso de intervención, para
que se el niño se sienta en confianza y
se pueda trabajar de una forma más eficiente, es importante que tanto el
paciente, como los padres este comprometidos con el tratamiento y la mejora del
paciente. Ahora bien, algunas de las técnicas que utilizaría durante el
tratamiento si fuera el encargado de tratar la problemática del paciente, una
vez estudiadas y analizadas las técnicas de intervención, considero que en
primera instancia trabajaría con el paciente para que pudiera darse cuenta de
las ocasiones en las que se presentan las disfluencias cuando habla, posterior
a esto y para la intervención trabajaría con la técnica de tartamudeo sencillo
de Ann Irwin, que trabaja con el
paciente para que aprenda a tartamudear de una forma sencilla como su nombre lo
dice, pero básicamente se refiere a que el paciente deberá aprender a
tartamudear sin tensiones, para que con el alargamiento de silabas, pueda
comunicarse de una forma normal, sin que el tartamudeo afecte su comunicación
con los demás, para esto se trabajaría durante la sesión el alargamiento de
sílabas, la identificación de las iniciales que se pueden o no alargar, la
reducción de la velocidad del habla, se trabajarán técnicas de relajación para
que el paciente aprenda a relajarse mientras habla y evite que se produzcan
tensiones durante los momentos en los que se comunica (Díaz, et. al., s/f).
También se trabajaría con técnicas cognitivas para evitar pensamientos
desadaptativos en el paciente que afecten su interacción con compañeros de
clase o su propia familia.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS:
1. Fernández Zúñiga, Alicia; De León, Marcos; Gambra
Moleres, Sara. (2011). Evaluación, intervención y evolución en un caso de
tartamudez temprana. Elsevier España S.L. Vol. 11. Nº. 2. pp. 39-44.
Universidad Autónoma de Madrid. Madrid, España.
2. Torres Miranda, Violeta. (2010). Técnicas de
intervención directa en la tartamudez. Innovación y experiencias educativas.
Centro de Educación Infantil y Primaria Infante Don Fernando. Antequera,
España.
3. Díaz González, María José; Espiago González, María
Luisa; Fernández López, Ana; Matas de Álvaro, Marcelino; Matilla Pizarro,
Olaya; Menéndez Suárez, Covadonga; Ugarte Orozco, Isabel. (s/f). Intervención
educativa con el alumnado tartamudo. Centro del Profesorado y Recursos de
Oviedo. Oviedo, España.

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